En lo alto de la
Colina
de Montmartre, coronando la ciudad de París, se encuentra la Basílica del
Sagrado Corazón de Montmartre, blanca y resplandeciente, que parece vigilar y controlarlo todo.
Si bien es Notre-Dame
la
iglesia (Catedral en este caso), que ostenta (con merecimiento) el título
oficioso de monumento religioso más importante de París, para el visitante
puede ser una sorpresa descubrir la belleza del Sagrado Corazón, Sacre Coeur
para los franceses, y de todo su entorno, belleza que hace muchos de los
turistas que visitan Paris busquen su hotel
en Montmartre.
Montmartre
Montmartre se encuentra
en el 18 arrondisment, es decir, el distrito número 18 de Paris, en la
zona norte de la ciudad, y es uno de los barrios con mayor encanto, si no el
que más, de la ciudad. Sus calles en
cuesta, sus escaleras, y sus inconfundibles y acogedores cafés, hacen de
Montmartre una cita inexcusable para el turista. Si bien todo el barrio es
realmente bonito, la guinda nos la encontramos al llegar a la parte alta de la
colina, a donde podemos acceder, bien dando un paseo por sus bonitos jardines y
escaleras, o bien utilizando el funicular de Montmartre, que nos dejará a los
mismos pies de la Basílica del Sagrado Corazón. También es posible subir por la
parte de atrás de la colina, por sus empinadas y curvadas calles, llegando a la
Place du Tertre.
Place
du Tertre
Situada detrás de la
Basílica de Montmartre, la Plaza es un lugar siempre concurrido, principalmente
por los turistas, aunque también por los parisinos, atraídos por esta Plaza
mágica y sus animadas terrazas y su gran ambiente.
Tanto la plaza como sus
calles adyacentes están llenas de tiendas de recuerdos y restaurantes
tradicionales para todos los bolsillos, todo enfocado para recibir y ofrecer al
visitante todo lo que necesita.
Aparte de la singular
composición de la plaza, con restaurantes y terrazas por todos lados, destaca
la presencia masivas de pintores, artistas urbanos que acuden allí a pintar la
plaza, hacer retratos a todo aquel que lo desee o vender sus pinturas en plena
calle. Precisamente esta afluencia de artistas hace que a Montmartre se le
llame a menudo el “Barrio de los Pintores”.
La
Basílica del Sagrado Corazón
La
Basílica está en pleno
alto de la colina, desde donde la vista es realmente espectacular.
Sus orígenes datan de
1870; en aquel año Francia, en guerra con Alemania, no vivía su mejor momento,
ya que parte de su territorio se hallaba ocupado por el enemigo y además las
relaciones con el Vaticano no pasaban por su mejor momento.
Entonces se empiezan a
achacar las desgracias del país más a un castigo de Dios que a una errónea
política exterior, lo que se tradujo en la idea generalizada de que era
necesario construir un templo para redimirse ante Dios y suplicar el perdón por las faltas cometidas.
De este modo, en 1872 el
Cardenal Guibert aprueba la construcción de una iglesia, y elige Montmartre
como lugar más apropiado para ellos. En 1873 la Asamblea Nacional aprueba el
proyecto, y con ello se da luz verde de forma definitiva a la construcción de
la iglesia.
En 1919, la iglesia se
consagra como Basílica, lo que la convierte en lugar de peregrinaje, un
santuario que atrae cada año a miles de peregrinos de toda Francia y el mundo
entero.
Como
curiosidad, destacar que la construcción se realizó con dinero obtenidos con
colectas en toda Francia, estando los nombres de los donantes, muchos de ellos
modestos, inscritos en la piedra de la Basílica.
Visitas
guiadas a Montmartre